Visita express a Logroño

       Con motivo de la celebración del enlace de un primo hermano mío con una chica de Logroño, nos desplazamos toda la familia desde Castellón hasta la capital riojana… y cuando digo toda la familia, ¡es todo un autobús! ¡Si es que no nos gusta perdernos nada!
       Pero ya que íbamos, tendríamos que aprovechar para conocer la ciudad, su gastronomía y sus vinos, pues para la gran mayoría era la primera vez que pisábamos esta tierra. Así que decidimos salir un viernes de mañana y emprender el viaje de vuelta el domingo después de comer… aunque con el «cansancio» de la boda,  ya sabíamos que el último día sería perdido…
      A nuestra llegada el viernes y tras un viaje de casi 7 horas (con una pequeña parada obligatoria de descanso y otra para comer), nos dimos prisa en dejar las maletas en las habitaciones e ir a conocer la Calle del Laurel, famosa por su ambiente y sobretodo, por sus tapas y vinos. Es un punto de encuentro, donde todo el mundo se da cita para disfrutar de un rato agradable y desconectar de las preocupaciones diarias.

       Allí encontraréis auténticas delicias de la gastronomía, y yo ya tengo mis favoritas… no podéis iros sin probar la tosta de foie, con queso de cabra y caramelización de azúcar de caña en el Bar Calderas, o el erizo en La Fontana.  Aunque lo más importante es no irse de la Rioja sin probar el vino, pues ya se sabe lo que dicen…
       Tras la cena en el hotel, dejamos a los niños con los abuelos y nos fuimos con el novio disfrazado  de espantapájaros (o un intento de espantapájaros) al centro, donde es normal encontrarte con grupos de personas que se desplazan desde todas las partes de España para celebrar sus despedidas de soltero. 
       Nosotros nos movimos por la ancha calle Bretón de los Herreros, paralela a Laurel, donde las terrazas de los pubs y bares ocupan sus aceras, y donde la cantidad de gente que allí se encuentra te hace pensar si de verdad quedará alguien en las casas.
       Ya a la mañana siguiente, madrugamos para hacer una visita cultural, comenzando por el parque del Espolón. Este espacio verde situado en el corazón de Logroño alberga la escultura del General Espartero a lomos de su caballo y la Concha del Espolón, un escenario creado para hacer las funciones de auditorio.

       Recorriendo la calle Sagasta desde el parque, nos encontramos el Mercado de Abastos, un lugar en el que su cuidado edificio, su aroma gastronómico, y la variedad de sabores que allí se encuentran, os harán despertar vuestros 5 sentidos.
       
       Cruzando el centro histórico, nos encontramos con la calle Portales, una vía concurrida, donde guardados bajos sus porches, se hallan cantidad de comercios, pequeñas tiendas de souvenirs y bares cuyas terrazas descansan en la Plaza del mercado junto a la Concatedral de Santa María de la Redonda.  

       Al final de Sagasta, el Puente de hierro nos condujo cruzando el río Ebro desde el casco antiguo al viejo matadero, convertido hoy en día en la Casa de las Ciencias de Logroño. 
      En nuestro paseo por el puente, atravesamos el parque del Ebro donde los Sauces llorones, uno de mis árboles preferidos por la tranquilidad y romanticismo que me transmiten, cobran protagonismo. También desde allí observamos el Puente de Piedra, la entrada a la ciudad de todos los peregrinos que recorren el Camino de Santiago a su paso por la ciudad.

       Y como es lugar de peregrinaje, no es extraño encontrarte con algún que otro penitente en el camino, o símbolos de referencia…

     

       En la iglesia de Santiago del Real, una de las mas antiguas de la capital,  una pequeña mesa con un botijo de agua y algunas galletas animan al viajero a reponer fuerzas para poder seguir su camino.

       Fuera, en la plaza, un enorme tablero de la Oca dibujado en el suelo junto a unos grandes dados nos invita a divertirnos un rato saltando de casilla en casilla… un recorrido que elude a los principales pueblos del Camino de Santiago. Y si quedamos sedientos tras tanto salto,  podemos beber en la Fuente del Peregrino situada en un rincón de la plaza de la Oca.

       Siguiendo nuestro recorrido por el casco antiguo vimos la vieja Fábrica de Tabacos, hoy transformada en la Sala Amos Salvador y de donde aún se conserva su original chimenea. También descubrimos un pedazo de su historia reflejada en un trozo de muralla, la magnífica fachada del Parlamento de la Rioja y el teatro Bretón de los Herreros.



 

       Aunque muchas fueron las cosas que descubrimos en esta bonita ciudad, muchas otras nos quedaron por conocer, como la típica visita a alguna de las tantas bodegas que allí se encuentran… Pero eso será en otra ocasión, pues para lo que de verdad vinimos fue para disfrutar de la boda. ¡Que vivan los novios!



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: