Soñando en el castillo de Edimburgo…

     En nuestro primer día en Edimburgo, sabíamos por todo lo que habíamos leído y nos habían contado, que no visitar el castillo era algo imperdonable, aunque realmente a mi nunca me hace falta ningún motivo para entrar a conocer todo lo que se esconde tras las murallas de los castillos. Ya desde niña, siempre que he visitado antiguas fortalezas, no he podido evitar soñar e imaginar cómo era la vida allí, las historias y secretos que se forjaban dentro de sus salas y maravillarme con la cantidad de relatos que aún hoy en día nos hacen estremecer. 
     Por suerte, ahora vuelvo a tener a través de Naiara esa mirada inocente y tierna que con los años perdemos.  Ella ha heredado mi particular manera de disfrutar la historia fantaseando con ser la princesa del castillo, indagando por habitaciones y rincones, pero sobre todo, maravillándose con cada leyenda. Y aunque hay castillos que te permiten soñar más o menos, debido a su conservación, recreación u otros factores… una vez cruzas el puente custodiado a cada lado por las figuras de William Wallace y Robert the Bruce, atraviesas las puertas de madera maciza y pasas bajo la vieja verja de hierro que protege la entrada al castillo de Edimburgo, el tiempo se detiene y el pasado vuelve a ser presente.

 

Castillo de Edimburgo

Robert the Bruce
William Wallace

 

     Nosotros llegamos sobre las 10 de la mañana y con las entradas compradas a través de la web oficial como nos recomendaron, ya que de este modo evitamos las largas colas que a veces se forman. Y una vez dentro, preparamos nuestro mapa y comenzamos a explorar el castillo…

     Tras ascender por una moderada y empedrada cuesta, lo primero que nos encontramos fueron seis cañones de defensa, perfectamente colocados en serie uno al lado de otro y que precedían al cañón que realiza «el disparo de la una en punto», del cuál os hablaré más adelante.
     Pero puesto que aún era pronto para esperar al tradicional disparo, decidimos visitar el Museo Nacional de Guerra (n° 5 del mapa). En su interior alberga auténticas reliquias como medallas, condecoraciones, uniformes, armas… y todo tipo de elementos pertenecientes a las diferentes guerras acontecidas en la historia de la nación. Para todos los amantes de las historias bélicas, aquí encontraréis un recorrido muy interesante y entretenido. 
     Tras la visita, nos fuimos a conocer «The Royal Scots Dragoon Guards Regimental Museum» (n° 8 del mapa) y «The Royal Scots Regimental Museum» (n° 9 del mapa) ambos museos dedicados al regimiento real escocés y que, al igual que el anterior, nos muestran y enseñan su historia a través de escenas recreadas con figuras y objetos de diferentes épocas.

Medallas de guerra
     Pero antes de seguir indagando, debíamos retroceder para no perdernos el cañonazo de la una en punto. Así que a las 12:40 ya estábamos tras las cadenas que marcan la zona de seguridad del cañón y a primera fila para no perdernos esta costumbre que se lleva a cabo desde 1861. Como curiosidad os diré que se introdujo como complemento a la bola del tiempo que esta situada en Calton Hill que servía para avisar a las navieras de la hora. Pero, como en los días nublados resultaba imposible visualizarla, gracias a la señal sonora del disparo, todos podían reconocer la hora.
     Aunque a penas dura un instante, resulta interesante presenciar un acto que lleva siglos realizandose…
One o’clock gun

       Ahora ya venía nuestra parte favorita, conocer el interior del Palacio Real.  Pero para llegar hasta él, primero debíamos volver a subir una pequeña pendiente y atravesar la puerta Foog (n° 10 del mapa) que nos llevaba a una pequeña explanada donde se sitúa el edificio más antiguo de Edimburgo, la capilla de St. Margeret. Junto a ella, el mayor cañón del castillo (denominado Mons Meg), una espectacular pieza de 6 toneladas de peso y capaz de disparar balas de 150 kg. Imaginaros como podría resultar el aviso de la una en punto desde este «cachalote»…
Puerta Foog al fondo

Mons meg

     Justo debajo del cañón, descubrimos el cementerio de perros de los soldados, un lugar que nos resultó muy curioso y en el cuál Naiara tiene decidido que enterrará a sus mascotas (ya veremos si obtenemos el permiso real…)
Cementerio de perros
     Siguiendo un poco hacía adelante volvímos a encontrarnos de nuevo cañones de defensa, Half Moon Battery, desde donde obtuvimos espléndidas vistas de la Royal Mile y justo antes de entrar en el Palacio Real, encontramos a mano izquierda, la Torre de David. Lo que podemos visitar hoy en día de los resquicios de esta torre, son sótanos utilizados como cuartel general.

     

     ¡Y llegó el momento de entrar a conocer el Palacio Real! Aunque es cierto que su interior no es nada ostentoso ni lleno de grandes habitaciones, sino que se trata más bien de un sencillo palacio del medievo que desde su construcción sobre 1130 ha sufrido continuas reconstrucciones. Su función como residencia real fue rápidamente sustituida por el Palacio Holyrood en 1529, situado en la parte opuesta de la Royal Mile, por lo que este hecho también hace presente que carezca de ciertas estancias características de la realeza de épocas posteriores. 
     Del palacio únicamente pudimos visitar la parte de abajo, donde se conserva una antigua chimenea original de la primera construcción  y un conjunto de salas que nos invitan a dar un paseo en el tiempo y en la historia de Las Insignias de Escocia («Honours of Scotland»). Estas joyas están formadas por la Corona, la Espada del Estado y un Cetro y son uno de los juegos de atributos reales más antiguos de la cristiandad. 
    
     Además, también pudimos conocer La Piedra del Destino, un símbolo muy valioso para el pueblo escocés por el significado que guarda, ya que los primeros reyes de Escocia eran proclamados al aire libre y sentados sobre una piedra. Este acto representaba la unión del monarca, la tierra y el pueblo.

     Desde luego, disfrutamos mucho de esta parte del castillo; sus magníficas recreaciones y textos, nos hicieron aprender y asombrarnos con las aventuras que les tocó vivir a estas codiciadas joyas. 

Recreación de la coronación de Robert The Bruce

Recreación de la coronación de Mary, Reina de Escocia

     Una vez finalizada esta parte de la visita, accedimos a la Plaza de la Corona donde se encuentra el Memorial de Guerra Nacional Escocés en el cual se recuerda a los soldados caídos y en cuyo interior se encuentran grandes libros repletos de nombres y placas conmemorativas que ocupan todas las paredes de la sala. Y frente a éste, se sitúa el Gran Salón, donde se exponen armas, armaduras y la llave del castillo.

Gran Salón

     Por último, sólo nos quedaba por conocer la prisión militar y la prisión de guerra, que no por dejarlas para el final tienen menos atractivo. Lo cierto, es que estas prisiones que nos muestran la vida de los presos a finales del siglo XVIII y XIX se encuentran muy bien conservadas y ambientadas. Aquí creo que fue donde más nos divertimos, haciéndonos pasar por prisioneros y sintiéndonos parte del decorado…
A la prisionera no le gusta la comida…

Prisión de guerra

Prisión de guerra

Celda de la Prisión Militar

Prisión Militar

     Desde luego, puedo decir que la visita al castillo es una de las imprescindibles si os encontráis en Edimburgo y como consejo os recomiendo que vayáis sin prisas pues es un castillo para sentirlo, disfrutarlo y vivirlo.
     
     Nosotros, tras cuatro horas explorando el castillo, nos tocó abandonar la fortaleza… y no escoltados como grandes reyes, sino volviendo a ser plebeyos del siglo XXI. Aunque no creáis que eso nos importa mucho, pues de allí nos trajimos el mejor souvenir, los recuerdos! Así que acompañados de nuestra imaginación podemos volver a sentirnos reyes, prisioneros, o sirvientes de este imponente lugar cada vez que queramos… 

«Si el destino es certero,  los escoceses siempre reinarán, ahí donde la piedra esté presente»
«Ni fallat fatum, scoti, quoqunque locatum invenieunt lapidem, regnare tenentur ibidem»        

Antigua leyenda que estuvo posiblemente inscrita en la Piedra del Destino

3 comentarios sobre “Soñando en el castillo de Edimburgo…

  • el 9 mayo, 2014 a las 3:49 pm
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    ¡¡¡Me ha encantado !!!
    No falta detalle en la descripción del recorrido, así es que al final del articulo, tienes la impresión de que también en algún momento estuviste en el castillo de Edimburgo, viajando con Naiara.

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  • el 11 mayo, 2014 a las 5:42 pm
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    ¡Muchas gracias Cristina! Me alegro de que te haya gustado y que te hayas sentido aunque tan sólo fuera por un instante, paseando junto a nosotros por el castillo. Pues además de contaros nuestra propia experiencia intento acercaros un poco a estos maravillosos lugares. Un abrazo!

    Respuesta

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