Ruta en coche por Escocia

     No hay nada que nos guste más, que hacer cada vez que podemos una ruta en coche por los países que visitamos. De esta forma, el viaje lo marcamos nosotros, a nuestro ritmo… improvisando a veces, pero siempre, disfrutando de las sorpresas que nos aguardan por el camino!
     Escocia, es uno de esos lugares de los que me atrevería a decir que es «obligatorio» recorrerlo en coche (siempre que podáis, claro) pues así podréis descubrir de una forma mágica el encanto de su geografía. Y os aseguro que en más de una ocasión os tocará buscar un apeadero, pisar el freno y poner a trabajar vuestra cámara fotográfica para inmortalizar sus hermosos paisajes.
     Aunque también es cierto que el tiempo no siempre acompaña, sobre todo cuando más al norte vas, pero las carreteras están muy bien preparadas y rara vez surge algún problema. No obstante, si os encontráis con mal tiempo al volante ya sabéis, despacito y buena letra. 
     Nosotros comenzamos nuestra ruta de 12 días por Escocia en Edimburgo, una capital que nos enamoró desde el mismo momento en que pisamos su famosa Royal Mile. Aquí todavía se conserva la estructura medieval en sus edificios, y el castillo situado en la colina al principio de la larga calle, os hará retroceder en el tiempo, cuando reyes y reinas todavía habitaban sus rincones; pero de esto ya os hablaré en otra entrada, ahora continuemos con la ruta…

Nuestra ruta por Escocia (línea gruesa azul)

       Después de pasar unos días en la capital, cogimos la A70 y después nos desviamos por la A743 hasta llegar a Lanark, donde hicimos una fugaz visita para tomar rumbo de nuevo hacia New Lanark.  Este antiguo pueblo fue fundado para la explotación de la energía hidráulica pero con el tiempo, llegó la decadencia y poco a poco se fue abandonado. Actualmente, y gracias a una campaña de conservación, ha sido restaurado y forma parte del Patrimonio de la Unesco.   

New Lanark
New Lanark
New Lanark
       En nuestra estancia, tuvimos la gran suerte de disfrutar de la jornada de puertas abiertas, por lo que pudimos entrar en todos los edificios de manera totalmente gratuita. Desconozco si todos los años se realizará en las misma fechas, pero por si os sirve de guía, nosotros estuvimos el 8 de septiembre. Aunque no os preocupéis si vais en otro momento y os toca pagar (el precio oscila entre 8,5£ los adultos y 6£ los niños), pues realmente vale la pena deleitarse con sus vistas, mientras paseas bajo la sombra de árboles centenarios y con el murmullo del rio Clyde de fondo…
Carretera camino a Rosslyn Chapel
       
       Ya relajados y maravillados con el paisaje, volvimos a subirnos al coche para recorrer la A702, que nos llevó hasta la Rosslyn Chapel. Esta antigua e inacabada capilla, se ha hecho famosa por aparecer en la película El Código Da Vinci. Así que si os gustó la película y os interesa la trama del best seller de Dan Brown, os animo a que la visitéis, pues es cierto que esconde cierto halo de misterio en cada uno de sus rincones.
Rosslyn Chapel
       Tras pasar la noche en Edimburgo, al día siguiente nos preparamos para una de las visitas más especiales para mi…Stirling. Puede que para algún fanático (como yo), de la oscarizada película Braveheart, este nombre signifique algo, para los que no os suene, os diré que la batalla que se desarrolló aquí comandada por William Wallace, marcó el principio de la lucha por parte del pueblo escocés para conseguir su independencia.
       Reconozco que Mel Gibson nos idealizó bastante la figura de Wallace, cambiando un poco (o mucho) parte de la historia, pero si que es cierto que aquí, se le reconoce como un héroe nacional y como tal, tiene un monumento en la colina desde donde se dice que espió al ejercito inglés antes de derrotarlo.
       Pero a parte del «William Wallace Monument», si pasáis por Stirling no dejéis de visitar su castillo. Está perfectamente conservado y hay muchísimas salas recreadas en la época, donde los niños pueden interactuar con juegos educativos a la vez que entretenidos e incluso aprender más sobre su historia gracias a los guías perfectamente caracterizados. Un lugar para divertirse padres y niños!

Monumento a William Wallace

       Ya desde aquí, comenzamos nuestro ascenso hacía Inverness, adentrándonos en las Highlands, donde los paisajes iban captando cada vez más nuestra atención, haciéndonos detenernos varias veces para disfrutar de la naturaleza que nos rodeaba…
Paisajes de las Highlands
       Una vez llegamos a Inverness, volvimos a bajar hasta Drumnadrochit, donde teníamos el hotel junto al lago Ness. Allí encontraréis varias exposiciones y museos en referencia al lago y a Nessi…por favor, ni se os ocurra entrar en Nessyland! Os harán pagar 12£ por entrar en una sala en la que al salir os sentiréis decepcionados o puede que incluso engañados. Sin embargo, si que merece la pena visitar «The Loch Ness Centre & Exhibition», un museo interactivo donde las explicaciones las encontraréis en español.
       En cuanto a un recorrido por el lago, os hartaréis con la cantidad de empresas que ofertan dicho servicio. Nosotros nos decantamos por ir a Fort Augustus, situado en la punta sur del Lago Ness, y contratar directamente la excursión allí. Y aunque la carretera es algo estrecha y con curvas, la experiencia de conducir rodeada de bosques que parecen salidos de auténticos cuentos de hadas y a la vez poder admirar la fascinación que desprende el Lago,  es realmente embriagadora.  
De camino a Fort Augustus
De camino a Fort Augustus
Invermoriston bridge
       Pero la naturaleza de Escocia todavía no había terminado de sorprendernos… aún nos quedaba conocer los estupendos paisajes de la Isla Skye, en los que su geología es ideal para realizar gran cantidad de actividades al aire libre. Así que para que no nos lo contaran, allí que nos fuimos! 
       De camino a su capital, casi por casualidad, nos topamos  con el Eilean Donan Castle (una de las maravillas de viajar en coche!). Esta pequeña fortaleza junto al paraje que la rodea, no os dejará indiferentes…
Eilean Donan Castle
       Pasamos unos días en Portree, desde donde nos movimos por la isla sin problema (pues las distancias son cortas) y por lo que nos dio tiempo a conocer rincones con gran encanto y disfrutar de un magnífico día de senderismo, ascendiendo la montaña denominada Old Man Of Storr (que si el tiempo os acompaña, obtendréis unas vistas únicas de la isla desde la cumbre). La ruta es bastante sencilla y la podréis subir sin un esfuerzo extremo (nuestra peque de 5 años llegó a la cima con más fuerza que yo!)
Isla Skye

Isla Skye

Isla Skye

Fairy Pools (Isla Skye)

Vistas desde el Museo de la Isla Skye
       Ya a escasos días de finalizar nuestra ruta, el cine volvía a ser quien marcaba nuestra ruta… esta vez era Harry Potter!
       No podíamos volver a casa sin aprovechar la oportunidad de subir al auténtico tren en el que Harry junto sus amigos, se dirigían a  Hogwarts atravesando el viaducto Glenfinnan. Se trata del «The Jacobite» que hace la ruta saliendo desde Fort Williams hasta llegar a Mallaig para luego volver. Os recomiendo que si queréis vivir la experiencia, reservéis con anterioridad los tickets a través de su web, pues podeís correr el riesgo de quedaros en el andén.
Atravesando el viaducto a borde del «Jacobite»
       Por último, a nuestro regreso a Fort Williams, cogimos la carretera A82 que nos llevaría hasta Glasgow, una ciudad que tras todo lo visitado no me entusiasmó especialmente. Quizás tenga mucho que ver las comparaciones que hice con Edimburgo, y ya se sabe lo que dicen… la comparaciones son odiosas! Pero a parte de mi poca conexión con esta cosmopolita urbe, he de reconocer que Glasgow es una ciudad que nos proporciona una gran cantidad de opciones para disfrutarla y siempre tiene algo preparado para cada tipo de viajero. 
       Y allí, terminó nuestra aventura por Escocia, una experiencia en la que tuvimos la suerte de disfrutar de su maravillosa naturaleza, de sus castillos de cuento, su aroma a hierba mojada, su historia todavía tan presente, sus gentes amables, sus haggis….y de alguna que otra pinta! Sin duda alguna, estos son mis «pedacitos de casa» que se quedan aguardando mi regreso a un lugar que me ha dejado completamente enamorada. 
       

     

«Nadie en Escocia puede escapar del pasado. Está en todas partes, rondando como un fantasma»
«No one in Scotland can escape from the past. It is everywhere, haunting like a ghost»
Geddes MacGregor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: